Mamá, quiero ser artista.
Tenía 8 años cuando le dije esa frase a mi madre. En su mirada vi miedo, nervios, parece que esa idea no le gustaba... luego se fijó en mi mirada, la mía en cambio era divertida, joven, luchadora, aventurera. En ese instante su mirada cambió, se volvió más libre y segura, y me contestó:
-Si tú quieres ser artista... lo serás.
En ese momento, con mis 8 años de edad y con la frase de mi madre, me senté frente a un ordenador y un teléfono. No sabía por donde empezar. No me concentraba... tenía tantas ganas de empezar, tanta ilusión, tantas ganas de jugar y de ganar.... en mi cabeza solo tenía en mente una imagen: Yo pisando por primera vez un plató de televisión, un director diciéndome qué tengo que hacer y una chica de maquillaje poniéndome base. Me encantaba tener esa sensación... esa sensación de ilusión.
Días, semanas, meses. Llamadas de teléfono, emails a mil sitios, clases de teatro, clases de música, obras de teatro, aplausos del público, cortometrajes, clases de interpretación... y llegó el día.
Después de 5 años mi padre recibe una llamada. Esa llamada era LA llamada. La llamada que me haría continuar, seguir y luchar. Llamaban para citarme y hacer una prueba de cámara. Mi padre, sin pensárselo dos veces, hizo la maleta y vino a buscarme al colegio: Laura, nos vamos a Madrid. Yo me quedé paralizada. Por fin había conseguido ‘algo’, puede que no resulte tan importante pero... para mi fue lo más importante de mi vida.
Me cogieron y comenzó mi vida de artista. Cástings, cástings, cástings y más cástings, notas buenas en el colegio, seguir trabajando, luchando, ser constante, madurar con 12 años, innumerables viajes a Madrid etc.
Al año siguiente, un 13 de marzo vuelve a sonar el teléfono. Otra llamada que cambió todo: ‘Necesitamos que venga mañana Laura a rodar en la serie ****, ¿puede asistir?’ y mi padre, lleno de emoción e incluso más feliz que yo, contestó: ¿A qué hora tiene que estar?
Y ahí estaba yo. Por fin. Un plató de televisión, actores con una gran carrera profesional y a los que les consulté todo tipo de dudas, chicas de vestuario eligiendo la ropa que te queda mejor, las de maquillaje poniéndote base, un ayudante de dirección diciendo cómo será la escena, un catering con comida riquísima, unos camerinos pequeños pero que para mi eran fabulosos y por supuesto, ahí estaba: un escenario de una serie de televisión donde muchas personas trabajan para que la serie sea un éxito y ahora tú formas parte de ello. Ahí estaba yo.
Esa fue mi primera vez. Nunca lo olvidaré. Nunca. Luego vinieron más rodajes, otras series, rodajes para anuncios de televisión, teatro...
Pero... ¿sabéis con lo que me quedo y guardo con más cariño? El apoyo de ellos. El apoyo de mi familia.
Papá, mamá, hermanas, abuelos, tíos, primos, amigos, enemigos... os quiero.
Besitos fuertes y abrazos y con una sonrisa de regalo!
Laura Brightside
PD: Sigue bailando!
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