viernes, 17 de junio de 2011

Hay muchas formas de quererse.


Hay muchas formas de quererse, pero la nuestra era especial... y eso solo lo sabemos tú y yo. Tengo que reconocer que cuando todo empezó, un día de febrero de 2008, tuve miedo. Miedo a todo lo que íbamos a pasar juntos, esos viajes, esos festivales, esas interminables conversaciones, esos besos, esos abrazos. En realidad... más que miedo puede que fuera...nervios. Nervios por enamorarme, por comenzar algo nuevo. Porque algo nuevo comenzaba en mi, ¿sabes?

Esa mirada. Tú me preguntabas que dónde estaba la calle Santa Cruz en Zaragoza y yo te guié. Comenzamos a hablar, eras de Madrid, eras mayor que yo pero eso nos dio igual desde el primer instante, eras periodista y tenías un grupo de rock bastante conocido en Madrid, toda tu vida giraba en torno al mundo de la fama... eras un chico raro, fuera de lo normal, alocado, ilusionado, niño...eras muy niño, y ese fue tu error.
Yo me quedé impresionada. Quería conocerte y que me contases historias, que me contases más cosas de ti... tenía ganas de ti.
Así fue. Pasamos la noche tomando tequilas en The Cavern, ahí nos enamoramos. Cuando salimos no se si te acuerdas pero ya había amanecido y me dijiste que te tenías que volver a Madrid... y, dejándome llevar por el momento, por tus abrazos, por tus besos... me fui contigo sin pensármelo dos veces. No recuerdo la excusa que le puse a mis padres, no recuerdo qué les dije a mis amigas ni tampoco recuerdo cuánto dinero llevaba en mi cartera... pero ¿sabes lo que recuerdo como si fuese ayer? Nuestras miradas. Nuestra compenetración. Nuestra ilusión. No éramos novios, ni amigos... éramos como almas gemelas que se acababan de encontrar y nos apetecía estar juntos, y hablar, y besarnos, y sonreír... y sobretodo reír. Creo que en el viaje no paramos de reírnos en ningún momento, ¿recuerdas?

Fueron preciosos esos primeros meses, también fueron duros... tú trabajabas en Madrid y yo, yo estudiaba en Zaragoza. Pero todos los meses nos veíamos y era... era precioso. Esas fiestas en aquellos hoteles de Madrid, o las que te invitaban en Barcelona... no se si te fijabas pero la gente nos miraba constantemente. Éramos la envidia de aquella fiesta, ¿y sabes por qué? Porque ninguno de ellos tenían el amor que teníamos tú y yo, ni sabían hablar con la mirada como tu y yo sabíamos hacer tan bien... tampoco sabían besarse como nos besábamos, ni reírse como nos reíamos, ni tampoco sabían bailar como lo hacíamos nosotros... éramos especiales, Daniel, éramos especiales.

Pero... todo eso son recuerdos. Todo está quedado en mi memoria. La cagaste, Daniel. ¿Cómo pudiste hacerme eso? Jamás lo entenderé. Te juro que he intentado perdonártelo, he tratado de entenderte, de comprender que errores cometemos todos..pero no, no Daniel no, te equivocaste demasiado. Me engañaste, me mentiste. Joder Daniel, sabes que siempre te he apoyado pero en esto no puedo. No.

Y... desde que pasó esto, tú y yo no hemos vuelto a hablar. Hiciste un único intento por llamarme y pedirme perdón. UNA ÚNICA LLAMADA.
No hiciste más... seguramente ahora estés con otra haciendo lo mismo que conmigo, pasándolo genial unos dos años y luego, luego cagarla.

Tengo ganas de llamarte y de decirte que te odio, que me has hecho mucho daño pero.... pero no lo hago. No lo hago por una razón: Sé que eres así Daniel, sé que eres así. Y por mucho que yo te diga que me hiciste daño tú solo piensas en pasártelo bien, en divertirte, en seguir con tus fiestas... pero llegará un momento en que te quedes solo o quizás, ya sea demasiado tarde.


Si lees esto, haz como si nada :)


Fue bonito y jamás lo olvidaré. De todo se aprende, ¿no?

Besitos de Laura Brightside

PD: ...¿quieres bailar conmigo? O... ¿Quieres casarte conmigo?

1 comentario:

  1. ooo pero si tienes blog, te sigo! jiji!

    Me encanta lo que has escrito, escribe ud. muy bien, srta. Brightside ;)

    ResponderEliminar